miércoles, 10 de febrero de 2010

En él rape



Pensé, porque es que me ven tanto… pero no me veían a mí, veían mi cabeza, mi cabeza trasquilada, el experimento de ese día, ese día de ocio.

No había sido un reflejo impulsivo. El primer reflejo impulsivo que había tenido, había sido un gran fracaso, porque al final no había tocado mi cabello.

No, esto era algo que desde hace meses, desde la derrota de mi piel cornificada, el cabello había ganado en ese entonces, ¿Qué és el cabello? ¿Había sido hasta entonces victima de mi vanidad? Ó ¿no quería que me vieran más allá?, usualmente mi mente no toca el cuerpo, pero ahora veía como perdía, como se perdían los pequeños pelos en el lavabo, como el cuerpo ya no tenía el poder.

El más difícil fue el primer corte, el decisivo, casi sentí las navajas, aunque mi cráneo empezaba diez centímetros arriba. Entre pensamientos y la metálica…me decía ¿qué va a decir mi mamá? ¿Qué va a decir él?
Solo una opinión me dio conmoción, dos días después al despertarme y verme en el espejo. Era una locura, ¿Dónde estaba mi pelo? ¿Dónde estaba mi look tranquilo? Ahora solo había poder, poder en tijeretazos, pero espera, ¿Quién soy para cargar con tanto poder?

Pero el poder se ve cegado por algo más fuerte, la liberación, mi liberación, después de mese de pensarlo, después de tanto moverlo, ya estaba, la ganas tajantes que sentía en la mente, ahora las veía en mí, es increíble, por fin, la fuerza que había soñado, ahí estaba.

Había avisado al profesor mi inasistencia a la clase pasada de ciencia, por una gripa. Al entrar el profesor se acercó y me dijo:
-tú no tienes gripa, más bien estas algo pelona.
Yo le dije:
-Sí, fue el precio, por curarme.

El profesor me vio con ojos extraños, se volteó para su escritorio.
Si ahora, mi pregunta de ¿Qué es el cabello? Mi cabello ahora es un poco más de mi mente, y ahora igual que mi mente mi cabello tiene zona de selva y zona desértica, su zona común, y su zona extremista, y no digo que la selva sea común.

Y heme aquí, pelona, viéndolos como me ven, pero como ya dije, no es a mí a quien ven.

2 comentarios:

Malu Méndez Lavielle dijo...

¡El texto de la pareja que se vuelve animal es realmente hermoso! ¡Wow! ¡Me encanta!

Martha dijo...

Sigo sin entender qué pasó con tu cabello