domingo, 14 de febrero de 2010

Mi naturaleza insecto


Libélula mía

Como veo a mi libélula a diario, su vida la vivió junto a mí, ¿quién fui yo en la suya? ¿Fui quién creí ser? Tan acostumbradas estamos a vernos, que no me percaté de que en mi vida siempre estuvo ella, viéndome, entonces ¿estoy aquí para que me veas? ¿Es ese mi destino?

Nadie más que mi libélula me va recordar, cuando en una hoja, cansada de volar, se pose, morirá, yo estaré pensando en ella. Mi libélula siempre intentó doblar esas alas, pero no era su naturaleza, nunca lo aceptamos. Lo único que me dejó, libélula, pensar en sus alas, alas que no se doblan, alas que no descansan.
Y porque intente no verte, por que intentamos doblar las alas, si no había nadie para vernos, nunca hubo nadie. Solo nuestros recuerdos libélula, tantos, demasiados.

Hombre insecto


Hombre insecto, insecto, insecto que toca, esas cinco ramas que explotan tu melodía, insecto, como se mueven, me llenan cuando te veo, insecto, y quisiera quedarme viéndote, oyendo tus melodías, pero ya no quiero recordar tu existencia. Estudiarte y descifrarte diario, solo te he visto en sueños insecto, ahora te veo en él. Sé que tú insecto, hombre insecto, no me vas a recordar, cuando estés acostado, pensando.

Entre las hojas verdes, me escondí para poder verte, y ahora solo, sola, siempre, por siempre, sola, recordándote esa noche, tú no me vas a recordar. Pero te vi hombre, te vi insecto, y tú tal vez me viste. No me importa, los conciertos de mi vida ustedes los tocaron, tal vez sin verse uno a otro, pero estuvieron, y la que se fue, fui yo, porque ¿Qué tal si me recordarás? no creo poder con tanto, pero son los sueños, porque tienes muchos a quienes recordar, ¿Porqué recordarías a tu espectadora silenciosa? Nunca sabré si me vas a recordar, me fui.

La única insecto fui yo, doble la alas, porque pude, porque ya no éramos de la misma especie. Para poder oírte hombre insecto, para sobrevivir en esta realidad. Solo mi libélula loca me vio, pero no lo recordó, hice que lo olvidara, mejor así, ella no necesita doblar sus alas, es libélula, no es su naturaleza, y el hombre insecto, tocó esa noche, sentí su poder, él nunca lo supo. Todas sus dualidades de insecto, todo, lo hizo mi naturaleza insecto. No es mi destino que me vean. Nunca estuve.

miércoles, 10 de febrero de 2010

En él rape



Pensé, porque es que me ven tanto… pero no me veían a mí, veían mi cabeza, mi cabeza trasquilada, el experimento de ese día, ese día de ocio.

No había sido un reflejo impulsivo. El primer reflejo impulsivo que había tenido, había sido un gran fracaso, porque al final no había tocado mi cabello.

No, esto era algo que desde hace meses, desde la derrota de mi piel cornificada, el cabello había ganado en ese entonces, ¿Qué és el cabello? ¿Había sido hasta entonces victima de mi vanidad? Ó ¿no quería que me vieran más allá?, usualmente mi mente no toca el cuerpo, pero ahora veía como perdía, como se perdían los pequeños pelos en el lavabo, como el cuerpo ya no tenía el poder.

El más difícil fue el primer corte, el decisivo, casi sentí las navajas, aunque mi cráneo empezaba diez centímetros arriba. Entre pensamientos y la metálica…me decía ¿qué va a decir mi mamá? ¿Qué va a decir él?
Solo una opinión me dio conmoción, dos días después al despertarme y verme en el espejo. Era una locura, ¿Dónde estaba mi pelo? ¿Dónde estaba mi look tranquilo? Ahora solo había poder, poder en tijeretazos, pero espera, ¿Quién soy para cargar con tanto poder?

Pero el poder se ve cegado por algo más fuerte, la liberación, mi liberación, después de mese de pensarlo, después de tanto moverlo, ya estaba, la ganas tajantes que sentía en la mente, ahora las veía en mí, es increíble, por fin, la fuerza que había soñado, ahí estaba.

Había avisado al profesor mi inasistencia a la clase pasada de ciencia, por una gripa. Al entrar el profesor se acercó y me dijo:
-tú no tienes gripa, más bien estas algo pelona.
Yo le dije:
-Sí, fue el precio, por curarme.

El profesor me vio con ojos extraños, se volteó para su escritorio.
Si ahora, mi pregunta de ¿Qué es el cabello? Mi cabello ahora es un poco más de mi mente, y ahora igual que mi mente mi cabello tiene zona de selva y zona desértica, su zona común, y su zona extremista, y no digo que la selva sea común.

Y heme aquí, pelona, viéndolos como me ven, pero como ya dije, no es a mí a quien ven.