martes, 28 de abril de 2009

Víctima de influenza

Estar aquí, encerrada, encerrada. No puedo salir, están enfermos, todo. Miro por la ventana, la calle se ve tan diferente, la calle está enferma, el aire se mueve con un nuevo virus, podría atacarme, ¿importa? Si, si importa, no puedo despegar aún, aún no.


¿Qué hacer? Esperar, esperarte, tal vez llegues, no creo, no importa, tal vez deje de esperar tanto.


Se hace de noche, hace frío demasiado frío, afuera y adentro, me acuesto, me tapo toda, tengo frío, tengo miedo.


Sueño, sueño contigo, estás en nuestro jardín, no lo conocías, es tuyo, ahora es tuyo, siempre ha sido tuyo. El piso del jardín es morado, morado por las flores de jacaranda que cayeron, que están muriendo, igual que yo, pero no aquí, no en este sueño, no pienso en la muerte, no importa, estas aquí, te acercas, tu mirada de siempre, tan dulce, tan eterna en mi mente, tu sonrisa, esa que creí haber olvidado, está aquí, intacta, pareciera que fue ayer cuando te vi, porque sigues pareciendo el mismo, tan perfecto, el jardín se hace pequeño en comparación a ti. Te acercas.
Me abrazas. Todo va a estar bien me dices. No voy a dejar que te lleven me dices. No importa si me llevan, pero, llévenme en este momento, no quiero despertar, pensar que es un sueño, solo llévenme.


Me besas. Ya te necesitaba me dices. Me vuelves a besar, tus besos son indescriptibles en mi cuerpo, una chispa que comienza en mis labios, pasa por mi lengua y baja hasta mi pecho, me estremece, me estremece sentirte, tus manos en mis hombros, tan fuertes, y yo tan débil, aún no estás infectado, lo siento, estas bien, me tranquiliza.


-Tócame más fuerte, casi no te siento- le miento, quiero sentir otra vez la chispa.


Me tocas más fuerte, no tanto, no me quieres lastimar. Te abrazó, te aprieto contra mí, te beso, un beso que empieza tierno y suave, lo vuelvo violento, casi agresivo, no te importa, me besas violentamente, me aprietas más, besas mi cuello, besas mi boca, me ves, me ves como la última que vez que te vi, esa mirada, de dolor, no sabes que va a pasar mañana.


Despierto, estornudo, tengo la nariz mormada, no importa quiero seguir soñándote, aunque no sea real, aunque solo sea un sueño, pero mi cuerpo no puede soñar, está cansado, me duele todo, tengo frío.


Te veo, estas acostado, junto a mí, no estoy soñando, realmente estas aquí, me abrazas y me das un beso en la frente mojada, estoy sudando, no importa, también tú, no te ves bien, pareces cansado, estas estornudando, te paso un papel, no lo quieres, me vuelves a besar, te beso, de nuevo violentamente, te quiero sentir más pero mi cuerpo esta adolorido, tus manos acarician mis manos, acarician mis brazos, mi cuello, mi cara, me ves, tú misma mirada dulce que tanto recordaba, que tenía miedo de olvidar.


-Estoy muriendo- me dices.
-No puedes, yo te voy a cuidar- te digo.


Todo tú, aunque estés sudado, aunque tu nariz este roja, aunque tu cuerpo se debilite, eres perfecto, igual que cuando te conocí.


Empiezo a estornudar, ya no puedo levantarme de la cama, además no puedo dejarte, tú estado está empeorando.


Me cuentas un cuento, un cuento en el que estamos lejos, no hay enfermedades, nada nos puede matar, tampoco nada nos puede separar, navegamos juntos en el mar, tu eres el capitán, me dejas ser también la capitana, me dejas darte órdenes, lo único que podría ordenarte es que me beses, pero te adelantas a mis órdenes. Luego vamos a nuestro jardín, las flores siguen muriendo, pero se ven hermosas, su color lila no disminuye, es más fuerte, nos cubrimos con ellas, ya solo estamos las flores, tú y yo, nada más nos cubre, me hago un vestido con ellas, y tu un taparrabo porque eres Tarzan, no revolvemos en las flores hasta deshacer mi vestido y tu taparrabo.
Empiezas a toser, sigues con frío pero estas sudando.


-Te veo lejos- me dices
-No, aquí estoy- te digo.
-Estoy muriendo.
-No. Aún no.


Te cuento un cuento. Ahora hay un lago, nadamos en el. Me da frío y me abrazas, ya no tengo mi vestido de flores, tu piel es mi nuevo vestido. Salimos del lago, y secas mi cuerpo con tu calor, tu cuerpo arde, y me besas de nuevo, no podría nunca cansarme de tus besos, todos son nuevos, todos sienten el deseo, el mismo que sentí la primera vez que te vi, te cuento de eso, te cuento que la primera vez que te vi, fue como si nunca hubiera exhalado en mi vida, y aunque intente negarme este sentimiento, intente no quererte tanto, igual no pude, pero no importa, porque ahora estas aquí, conmigo.


Te cuento de cómo afuera, la gente está enferma, hay una epidemia, pero no importa, nosotros estamos a salvo, nada nos puede pasar ahora que estamos juntos.
Me abrazas pero ya no tan fuerte, me miras, estas preocupado, no te preocupes, yo estoy bien, te digo. Pero ya no lo puedo ocultar mucho, me pesa la cabeza, y veo estrellitas. Creo que tengo fiebre.


-Estoy muriendo- me dices.
-No amor, creo que la que muere soy yo- te digo.
-Por eso, si tú mueres, yo muero.


Ahora lo entendí porque ya no estabas, es la fiebre, me hace alucinarte, ya casi no puedo moverme, muero de frío, aún te extraño, el virus entro a mí, me está matando, ¿importa? No creo que no, ya te tuve, aunque solo alucinando, fuiste mío.


Apareces, me besas la frente, ya no estás enfermo, estas tan perfecto como siempre fuiste. Me cargas, voy en tus brazos, bailamos, bueno tú me llevas cargando, eres tan fuerte, parezco una muñeca de trapo en tus brazos. No te importa aún así bailas conmigo, me mueves, y me abrazas, luego me cargas y mis pies ya no tocan el piso, me siento princesa, es tonto pero no si tu eres el que me carga.


-Vámonos- me dices.
Los dos despegamos.

domingo, 19 de abril de 2009

Cuento

Recuerdo, que estoy en vela, pensando, estas estudiando, estas estudiando…yo también estoy estudiando. Solo pensando.

Ella está atrás de mí, me mira y se voltea, no quiero hablarle, está loca. Solo me mira y se voltea, me está esperando, es la primera vez que viene, no me deja pensar en ti, tal vez ella también piense en ti, en que estas muy ocupado, en que tal vez no puedes hablarme, tal vez no, tal vez sí.

-¿Qué haces aquí?- le digo.
-Te estoy viendo-.me dice.
-¿Quién eres?
-Soy Luz
-Ah…yo también soy luz.
-Claro, ya me lo suponía. ¿Qué haces?
-Intento escribir algo, pero tú me distraes.
-Tú también me distraes.














Ella me distrae más, no sé qué quiere, le dije que solo podía haber una, por lo menos en este cuarto, pero sigue regresando y siempre es apática, no sé a qué viene si no quiere ser mi amiga.

-Si quiero- me dice
-¿Si quieres qué?
-Ser tu amiga
-¿Por qué piensas que…?
-Solo te digo, este es mi cuarto, y si vas a estar aquí, deberíamos ser amigas.

Esta loca, ¿cómo lo sabe?, no es su cuarto, es mío, yo aquí duermo y me cambió y aquí estoy siempre, ella lo sabe. Sabe que puede estar aquí cuando yo no estoy, en la noche es mi turno de estar aquí, ya habíamos hablado de eso.

-Quiero estar contigo- me dice.
-¿Por qué?
-No tengo con quien jugar
-Yo tampoco
-¿Quieres jugar?

Ella se levanta y me toma de los brazos, son iguales a los míos, toda ella es igual a mí, se ve chistosa, con su pijama, sus shorts morados, iguales a los míos. No sé tal vez podría peinarla por qué se ve despeinada, arreglarla para que juguemos.

-Vámonos- me dice.
-¿Adónde?
-Al desierto-
-Pero, últimamente hay mucho viento, nos va a dar frío.
-No creo, es primavera, no lo vas a sentir

Cerramos los ojos y me toma de la mano, nos vamos. No sé cuando podamos regresar.
Es todo, todo es negro, no sé nada, no la puedo ver, solo siento su mano, y su pulsera es igual a la mía, ¿por qué me toma con la mano izquierda? Por eso me cae mal, está loca, pero ni modo ya nos fuimos.

Se empieza a ver el cielo, pero no está amaneciendo, está anocheciendo, el cielo ya se ve naranja, no tardara en volver a oscurecerse. Corremos por la arena, no nos quema, está fresca. Ella corre.

-Atrápame- me dice.

Corro tras ella, es muy veloz y corre dando vueltas frenéticas, pero lo que no sabe es que yo corro igual así que la alcanzo, le toca atraparme. Corro y corro, volteó casi me iba a atrapar, corro más y no doy vueltas frenéticas, la tengo que despistar para que no me alcance, corro y la arena ya no me deja ir tan rápido, se está volviendo espesa, se me atora el pie, y ella cae encima de mí.
Caemos.

-Ven, vamos a ver a los demás- me dice.
Bajamos por las dunas airosas agarradas de la mano, me da miedo, miedo soltarla. Nuestro papá está sentando viendo algo, es la arena, es un sillón de arena, se está sacando la arena de la nariz, porque está empezando una ventisca.

-Sigue caminando- me dice.

Mamá, está bailando, está haciendo la grulla, también está la grulla, la está viendo como la imita, tal vez le dé una de sus plumas, por bailar bien. A ella no se le hunden los pies en la arena como a nosotras.

-Quiero hacer la grulla también- me dice.
-Mejor otro animal, que no esté con ella, uno que sea nuestro.

Ella empieza a retorcerse, su columna se dobla como si fuera chicle. Se lo que es, porque estaba pensando en ese animal también.

Empiezan a salir de todas partes los caracoles, cientos, están a nuestro alrededor, bailan con nosotras mientras las dos nos retorcemos. Un caracol gigante llega junto a nosotras, ¿sabrá que somos caracoles también?, nos ve y comienza a bailar con nosotras, los bebés caracol nos secundan.

-Es hora- me dice,- tenemos que volver.
Me toma de las manos, ahora más fuerte porque la baba que dejan los caracoles en la arena, es pegajosa, pegajosa hace que nos quedemos un poco pegadas, tal vez no quieren que nos vayamos.

-Tenemos que irnos- le digo al caracol gigante. Sí que es gigante.

Nos moja con su baba, primero a ella, y la baba es ahora fluorescente, su pijama brilla más, a mí también me babea, las dos parecemos luciérnagas. Ella corre gritándome que la atrape. Yo corro riéndome tras ella, la veo como una lucecita que brinca y da vueltas, ya no quiere que la atrape me toma de las manos y empezamos a dar vueltas, rápidas, rápidas, nuestros pies a veces no tocan piso de tan rápido que vamos. Empezamos a despegar, las dos, despegamos y ella aún brilla, yo brillo, ya no necesitamos dar vueltas, ya estamos volando, ella ríe, yo también río.
Volamos, ya se está haciendo de noche pero aún la veo, su fluorescencia sigue intacta, volamos y alcanzamos a la grulla que ya se iba, le arrancamos una pluma, y comenzamos a bailar como grulla, imitando a mamá, mamá pasa también volando, pero no nos ve, ó tal vez no nos reconoce entre tanta baba, se pasa volando, se sigue, vuela más alto, y pasa papá atrás de ella tirando arena de la nariz, se ve gracioso, parece un rociador de arena. Nos reímos, pero ella grita.
Hay un pie gigante que nos quiere aplastar, volamos más rápido, volamos y volamos, es nuestra hermana, Tes, quiere que nos callemos, que no hagamos ruido, es gigante, creo que nos va a comer.

-Vuela luz- le digo
-¡¡Me va a comer!!- me dice
-No voy a dejar que te coma- grito.

La tomo y volamos y volamos más rápido, más fuertes, somos rayos, ya no luciérnagas, somos rayos y salimos.

-¿Piensas en él? Está muy lejos….-me dice.

Me abraza, somos una.

sábado, 18 de abril de 2009

bitácora de algo (leerse con una canción fuerte para mejor efecto y un té de manzanilla)



Tan extraviada, todo el tiempo, ya me canse de pensar... solo lo siento….solo te siento, te veo, en las paredes blancas del cuarto, caminas, sonríes, me miras, desapareces, te vas, ya no sé nada, cada segundo más loca, respiro, parpadeo creo escuchar tu voz, es el eco de mi mente, tal vez música.

Sensaciones revueltas, estoy sola, te siento junto a mí, no estoy sola, estoy sola. Buscando dejar de ver a mi alrededor, solo yo, solo mi mente, mi universo, ésta empapado, tiene colores, colores frescos, colores que dan miedo, aromas, tantos, el tuyo, aún siento recordarlo, también recuerdo inventarlo desde que no estás. Me tocan, los colores, las paredes, tu olor. Y REGRESÓ.

Loca de nuevo por no entender, feliz de que no me entiendan, queriendo cruzar las paredes de mi cuarto, las calles de la ciudad, los cielos de aquí….llegar, llegar a tu cielo, me da miedo, intriga saberte, que recuerdes….¿qué recuerdes? Ya tan diferente, ya no soy la misma, desde que te vi, me abrazaste y tocaste mi espalda, tan fuerte, tan fuerte por dentro, sentí como crecían alas.

Alas y salíamos, me seguías a nuestro jardín. Se riegan las gotas, escucho esa música loca, ésta loca la música, me eleva y me ilumina, me sofoca, con la notas sube, sube, sube y baja me envuelve, me toca, REGRESAMOS. No sabe porque se escucha, solo ella, ya no la escucho y la bebida casi agua, casi manzanilla, no es nada solo bebe, bebe y escucha, palabras, palabras que ya no quiero repetir, sentimientos que ya no se encuentran, vestidas las palabras de notas de música que sigue, sigue subiendo y bajando, llega al clímax, nos envuelve, y calla, la callo, pero empieza de nuevo a gritarme, a gritarle a todos, me vuelve loca, loca sin poder gritarlo, sin poder decirle a nadie, que se calle!! Ya no podemos, estamos cansadas las dos, ella de gritar yo de escuchar, de callarla.

Esas alas que me diste, aún las tengo, vuelo con ellas cada día, me han hecho fuerte, también me han cambiado, no son alas, son llaves, llaves a puertas, puertas en mi cabeza para ya no estar sola, querer soñar todo el día, soñarte tan lejos, ¿Qué estás haciendo?.....¿qué recuerdas? Yo ya no se que recuerdo y que invente, invente tanto, invento tanto, solo mío.

Para ti es esto, o tal vez esto es para ti, para la música, para las gotas, gotas de manzanilla, insípida que pasa por mi garganta, inventándolas como elixir, para curarme, para ya no pensar, para dejar de verte en paredes, para recordar cuando bailamos, cuando bailamos sin darnos cuenta, sin darnos cuenta bailamos en la pared, la recorrimos y nunca dejamos de bailar.

Psicosis, eso te diagnostica, sufres alucinaciones, ves cosas, no existen, todo, una explosión, no veo nada, ya nada existe, solo mi cabeza, dando vueltas, ya no es cuerpo, solo mente, girando, convirtiéndose, en polvo brillante, en dragones chinos, con cabeza de caballo y cuernos que cortan, dragones que vuelan sin alas, sin llaves, utilizando el magnetismo de la tierra para desplazarse, así estoy utilizando cualquier magnetismo, cualquier pensamiento que vuele, que me deje volar, que me invite cuando estoy sola, cuando no estoy sola, siempre quiere volar.

No importa realmente todo esto, solo un poco de mente, pensamientos de cuarto, pensamientos de cama, té de manzanilla, irnos, vámonos, a la eternidad. Finalmente llegar a ti. REGRESO.